lunes, 13 de septiembre de 2010

evolucion del lapiz



Este lápiz de carpintero es el lápiz mas antiguo que se conoce. Se encontró en el techo de una casa alemana del siglo XVII, y es parte de la colección privada de Faber Castell.

Tiene más de cuatrocientos años de edad y, el lápiz sigue siendo el utensilio más romántico para escribir y dibujar, lo que le convierte en una herramienta inseparable de algunos artistas y profesionales.
Inicialmente, esculpió y pintó en las rocas de cavernas diseños que representaban parte de la historia de la vida.


Los romanos tenían su Penicükan, que era una caña con pelos de animal recortados, también escribían con punzones de hierro sobre tabletas de cera. Luego, el lápiz con cabeza de marfil . Después hubo lápiz de plata, más tarde el mecánico de la Era Victoriana, luego el portaminas de brillante y colorida cubierta de plástico,que apareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial.


Pero fue una tarde del año 1564 durante una tempestad extraordinariamente fuerte que derribó un enorme árbol cerca del poblado de Borrowdale, en Cumberland, Inglaterra, donde surgió la historia del lápiz.




Debajo del sitio donde habían estado sus raíces apareció una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral, desconocida hasta entonces: era una veta de plombagina, o "plomo negro". Fue el grafito más puro encontrado en ese país y posiblemente en el mundo entero.




Los pastores de los alrededores comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas. Sin embargo, otros habitantes de la zona con más sentido de los negocios comenzaron a partirlo en forma de varitas, que luego vendían en Londres bajo el nombre de "piedras de marcar". Estas varitas tenían dos notables deficiencias: se rompían fácilmente y manchaban las manos y todo lo que tocaban.




Algún genio desconocido resolvió el problema de la suciedad enredando un cordel alrededor y a lo largo de la vara de grafito para ir quitándolo a medida que se la gastaba.




A mediados del siglo XVIII, las minas inglesas de grafito eran explotadas por la Corona, y servían también para la fundición de cañones, por lo que se convirtió en un mineral estratégico del Ejército Inglés, de manera que hasta registraban a los mineros de las minas de grafito para que no se llevaran escondido ni un trozo de mineral, delito que se podía castigar incluso con la pena de muerte.




La escasez de grafito en Europa obligó a buscar soluciones alternativas.
En 1750, Kaspar Faber, artesano de Baviera, mezcló el grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas, hasta que dio con una masa espesa y viscosa que convertida en varita se conservaba mas firme que el grafito puro.
Kaspar llamaba "plomo" al grafito, un mineral de color negro agrisado, graso al tacto, compuesto casi exclusivamente de carbono y sumamente blando. Las primeras minas se fabricaron con varillas de grafito y después ante el agotamiento del yacimiento inglés se empleó el mineral sobrante de menor calidad, pulverizado y aglutinado con colas, sin que se obtuvieran buenos resultados. Más tarde, se fue mejorando su calidad al incorporarle otras sustancias como el azufre y la arcilla que Conté le agregó en 1795 y que todavía se sigue utilizando.




Desde que la revolución industrial permitió la fabricación en masa de plumines de metal se buscó la manera de incorporar a la pluma su propio depósito de tinta para no depender constantemente del tintero. Hasta finales del siglo XIX todos los intentos dieron como resultado instrumentos con un flujo irregular de tinta, que tan pronto dejaban de escribir como soltaban demasiada tinta con los consiguientes borrones. En 1883 Lewis Edson Waterman, un agente de seguros, patentó un sistema de alimentación que permitía un flujo controlado de tinta sobre el papel. El mecanismo equilibraba la presión dentro y fuera del depósito mediante tres fisuras en el canal alimentador, por las que el aire ascendía hasta el interior mientras la tinta salía por el plumín. Nace así la primera pluma estilográfica moderna, la Waterman's Ideal Fountain Pen.
Siguiendo con las mejoras en el flujo de tinta, en 1894 George S. Parker patentó un nuevo alimentador, curvado en su extremo y que tocaba el interior del depósito, lo que permitía que el sobrante de tinta que quedaba en el plumín después de escribir fuera atraído por capilaridad hacia dentro de la pluma, impidiendo así las típicas manchas en los dedos al desenroscar el capuchón. El sistema  se denominó Lucky Curve.



2 comentarios: